sábado, 28 de febrero de 2009

FERNANDO GARCÍA DE CORTAZAR HABLA SOBRE EL NACIONALISMO

el prestigioso historiador, en una entrevista exclusiva para diario ya, desmonta las falsedades del nacionalismo vasco con unas declaraciones muy reveladoras
F. García de Cortázar: "El País Vasco es el corazón de España"




Rafael Nieto. 25 de febrero.

Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942) es uno de los grandes historiadores españoles de nuestro tiempo, que ha sabido mezclar su rigor científico con una asombrosa capacidad de divulgación. Quizá porque, como nos confiesa, siempre ha querido mimar el lenguaje, la forma, lo que en conjunción con su esmerada formación jesuítica lo convierten en un auténtico líder del best seller historiográfico. Premio Nacional de Historia en 2008, actualmente dirige las fundaciones 2 de Mayo, Nación y Libertad, y Vocento, además de la revista de pensamiento El Noticiero de las Ideas. Nos recibe con toda amabilidad en su despacho, y hoy publicamos la primera parte de la entrevista que ha tenido el detalle de concedernos.

Usted siempre se ha caracterizado por dar a sus libros un enfoque global, completo, hablando no sólo de Historia, específicamente, sino también de cultura, de arte…¿A qué se debe esa inquietud tan particular?

Esa preocupación nace de mi formación, yo tengo una formación interdisciplinar, por mi condición de jesuita que insistía en los contenidos humanísticos, no sólo de griego y latín, sino tb de literatura, tuve unos magníficos profesores de literatura universal y española y de arte, y también la carrera de Filosofía y Letras. Luego también hice Derecho y Teología, es una formación interdisciplinar que me abre las puertas a distintas disciplinas. Siempre pensé que la Historia de España, aparte de dar expresión y manifestar lo que sería una construcción nacional de España en este caso, debía expresar también un sentido misionero de la Historia que también debía expresar el sentimiento de España. Y creo que la mejor forma para expresar el sentimiento de España era utilizar siempre el soporte literario, que se ajusta tb a mi deseo de hacer una obra bella, yo cuido mucho el lenguaje, las metáforas, el color, etc., y por eso me apoyaba en la literatura, en el arte, y además España tiene tal patrimonio literario y artístico que sería un fraude no dárselo a todos los españoles. Yo recuerdo esa frase, no recuerdo de quién es: “Haced vosotros las leyes, dejadme a mí cantar las baladas de mi nación”. Yo creo que en estos años ha habido pocos poetas de la nación española, el propio concepto de España, más allá de las manipulaciones de los nacionalistas y de una izquierda desorientada que pacta con ellos, no ha estado muy presente, entonces yo también he querido cantar las baladas de mi nación española, porque tengo un gran sentimiento de España, heredado también de mis padres.

En cambio, otros historiadores no lo han hecho, han preferido limitarse a contar la Historia de España o del mundo, haciendo incluso a veces compartimentos estancos que no tienen mucho sentido, porque al final todo está relacionado…

Yo entiendo que es difícil, perdón por lo que pueda parecer de vanidad por mi parte, hacer un tipo de historia que relaciona tanto, que se hace desde el presente, que trata de ser una obra bella, estética, yo entiendo que es mucho más fácil lanzarse tranquilamente a una erudición sin más, sin saber si interesa o no, yo suelo decir a veces que los historiadores muchas veces respondemos a preguntas que nadie nos hace, y en cambio quedan sin responder las preguntas que los ciudadanos se hacen. Yo he querido responder a las preguntas que la gente se hace, por eso creo que las instituciones académicas, la universidad y la propia academia, no está tocando el latido de la realidad y a veces da la sensación de que el destinatario de esas obras son los propios universitarios. Yo creo que no, la Historia es mucho más importante que eso, y debe saltar los propios muros de las instituciones académicas y de la Universidad, y buscar lo que los ciudadanos nos piden, el ciudadano de la calle. Suelo decir que la Historia es una magnífica asignatura de EpC, pienso que pocas disciplinas como ella están cargadas de principios cívicos y éticos, y expresan bien lo que podíamos llamar la utopía, no en un sentido real, como Campanella o Tomás Moro, sino en un sentido metafórico, de cambio, de mejora, de aspiración a algo mejor. En definitiva, qué es la Historia si no la aspiración a algo mejor, de supervivencia de las personas frente a los acontecimientos, algunos adversos, frente a la propia naturaleza, etc.

Quisiera saber su opinión acerca de eso que se han dado en llamar “mentiras de consenso” sobre los nacionalistas, ese proceso de renuncia que desde hace décadas está protagonizando España para tener contentos a los nacionalismos periféricos, ¿qué le parece esto?

Yo pienso que sí, yo suelo decir que me he podido equivocar, y ciertamente me he equivocado muchas veces en mi trayectoria vital, en mi vida, pero mis mayores equivocaciones no están en la interpretación del nacionalismo, que siempre tuve muy claro lo que era. Ya mucho antes de que distintos movimientos y personas fueran críticas con el nacionalismo, yo lo fui, publiqué un libro a principios de los ´90 muy crítico con el nacionalismo vasco. Pienso que el gran problema para la democracia nuestra actual era esta especie de religión secular que es el nacionalismo, que más allá de los derechos individuales de las personas pone su objetivo en los derechos de una pretendida patria común, nación, etc. Sí me ha llamado la atención la complacencia con la que se ha tratado a los nacionalistas, con la que se sigue tratando a los nacionalistas, me llama la atención porque así mismo creo que la Historia debe hacer balance, que es otra característica de mi historia. Hay un momento en el que yo reflexiono sobre los acontecimientos, sobre el pasado, con un sentido de adjudicar aciertos y errores desde mi punto de vista individual. Creo que hemos llevado al tribunal de la Historia al fascismo en sus distintas vertientes, también al estalinismo y al comunismo, en cambio no hemos llevado al tribunal de la Historia al nacionalismo que es tan responsable de tales horrores y tales desgracias, y que realmente golpea en este momento a una España integrada en Europa y parece un anacronismo tremendo pero que lo es; que yo tenga que llevar escolta policial por escribir, pues es tan injusto, y te hiere que esto esté pasando en el corazón de Europa, y está pasando porque hay una ideología nacionalista en su versión terrorista que trata de afirmarse a través del terror y la violencia. No hay que olvidar que en este momento en el corazón de Europa, se mata, se asesina por el pretendido derecho de autodeterminación. Yo creo que ha habido demasiada contemporización con estas ideologías que pueden estar en esa teoría de no airar a los nacionalistas, de no decirles las verdades del todo, para ver si colaboran con nosotros. Yo suelo decir que ellos tienen tan claro el objetivo, el problema es que al otro lado de la mesa no hay gente que crea en su idea de nación española, y por eso tienen tal exceso de publicidad, mucho más de lo que sus votos en el conjunto de la nación española les podían reportar.

Sería bueno que alguien de su prestigio pudiera explicar a nuestros lectores, de forma didáctica, cuál cree que es el origen de las mentiras sobre la patria vasca, por qué razones no es posible hablar de la existencia de una nación vasca como tal.

Se podrían dar muchísimas razones, se podría decir que la Historia es la gran partera de la nación, y realmente así se ha considerado. No es que existan historias nacionales porque hay naciones, sino al revés, existen naciones porque hay historias y acontecimientos nacionales. Por ejemplo, un acontecimiento nacional y estamos hablando desde la Fundación 2 de Mayo, es la Guerra de la Independencia, que es un acontecimiento nacional que va a precipitar la idea de nación. Entonces no podemos, hacer una nación vasca, porque la Historia por el contrario, dice exactamente lo contrario, jamás ha existido en buena parte del País Vasco hasta 1980, la puesta en marcha de la Comunidad Autónoma vasca y del Estatuto de Guernica, porque antes existían las provincias vascongadas, y cada uno con su itinerario, pero que no existía ninguna institución común que nos permita hablar de eso. Por otro lado, yo suelo decir que ciertamente, lo afirmo con rotundidad, no hay otra región en España que pueda reivindicar menos su capacidad de secesión o su independencia que el País Vasco. El País Vasco está en el corazón de Castilla, y es como la gran abuela de España: eso nos dice la Historia. Y por eso realmente, la capacidad de la manipulación de la Historia es más fuerte en el País Vasco que en otra regiones, incluso en la propia Cataluña donde también se da manipulación de la historia pero tienen muchísima más identidad nacional “la historia catalana” que la del País Vasco. El País Vasco no me canso de insistir, es el corazón de España. En Vizcaya en el año 60 es la provincia menos autóctona de España, en cambio en Badajoz el 92% de la población ha nacido allí. Una cosa es que electoralmente, en un momento determinado los vascos deciden un proyecto secesionista, pues habría que considerarlo, se podría considerar. Pero realmente la nación en el sentido que nosotros tenemos, de comunidad nacional basada en una historia común, en una lengua común, en determinados elementos comunes no existe nada en el País Vasco y llamativamente podríamos decir que en el País Vasco todo ha sido objeto de debate y confrontación entre los propios vascos. No coincidimos ni en el idioma, la gran mayoría de la población tiene como único idioma el castellano, sólo son unos pocos los que tienen el vascuence, no coincidimos ni en el nombre a la hora de llamarlo (yo siempre lo llamaría vascuence y no euskera), no coincidimos ni en los límites geográficos de lo que sería ese pretendida nación de los nacionalistas, unos incluyen Navarra y otros el País Vasco francés…no coincidimos ni en el himno ni en la bandera…Es decir, que es todo lo menos empastado y llamativamente nacional que existe. Porque realmente cuando los nacionalistas se les llena la boca con sus exigencias de una España plural, que me parece estupendo, y efectivamente desde 1978, es una España plural, lo que hay que recordarles es que es muchísimo más plural el País Vasco y Cataluña que lo que sería el gran conjunto de España. ¿Por qué es mucho más plural? Porque han tenido dos grandes oleadas migratorias, una a finales del XIX, y otra en los años 50 y 60 del franquismo, que en caso del País Vasco coinciden con dos grandes momentos o dos grandes gritos nacionalistas: el de Sabino Arana y el de ETA. Yo como no soy nacionalista pienso que las naciones no son un fenómeno natural, sino que es algo que se construye y realmente lo llamativo es que eso lo han sabido hacer los nacionalistas, y durante estos años ellos han aprovechado teóricamente los márgenes que han interpretado que les tenía que conceder la Constitución para ir construyendo su nación. Y tenemos declaraciones clarísimas en esta línea, “primero construyamos la nación y luego la independencia”, tanto en el caso de Arzallus como en el caso de Pujol. En cambio sorprende que durante estos años, el discurso nacional español es de una pobreza enorme, casi prácticamente está soterrado, es decir, se da por hecho, y no hay que darlo por hecho porque la nación es un plebiscito diario. La nación se construye diariamente y lo que se ha ido construyendo en las autonomías es una nación étnico-lingüística de los nacionalismos catalán, vasco y gallego, y en cambio no se ha hecho lo mismo con la idea de ciudadanía del campo español.

¿QUIÉN TIENE LA CULPA DE LA CRISIS?

¿Quién tiene la culpa de la crisis?
GABRIEL TORTELLA 28/02/2009
Diario El País.




Las recriminaciones se suceden: que si la culpa la tuvo Bush, que si la tuvieron los banqueros, que si los constructores, que si el Gobierno, que si la tuvimos todos por gastar tanto y no ahorrar, etc. Ha habido acusaciones para todos los gustos y no habría espacio aquí para examinarlas todas. A lo que quiero referirme ahora es a varios artículos aparecidos en estas páginas atribuyendo al sistema de mercado la responsabilidad y propugnando un reequilibrio en favor del sector público, es decir, recomendando que aumente la intervención del Estado en la economía para que no se vuelvan a producir catástrofes económicas del tamaño de la que estamos viviendo y sufriendo.


Es cierto que los mercados financieros puede ser inestables y necesitan regulación; pero también es cierto que esa regulación ya existe en todos los países desarrollados desde hace mucho tiempo. El control y regulación de los mercados corresponde a varios ministerios: el de Sanidad y Consumo, el de Industria, etc.; sobre los mercados financieros velan el de Hacienda y/o el de Economía, los bancos centrales y un número considerable de organismos especializados -en España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV); en Estados Unidos, la Securities and Exchange Commission (SEC), pero hay otros varios comités de vigilancia dependientes del Gobierno y del Congreso, además, por supuesto de la FED (la Reserva Federal, el banco central estadounidense)-. Ante esta maraña de organismos reguladores uno se pregunta si lo que falló fue el mercado o si más bien fallaron los encargados de corregir los fallos del mercado.

En Estados Unidos el anterior presidente de la FED, Alan Greenspan, ya ha entonado el mea culpa a raíz de unas informaciones periodísticas que detallaban cómo se negó a escuchar las numerosas advertencias de algunas agencias federales y de algunos legisladores (entre otros, John McCain) acerca de la irresponsabilidad con que se estaban financiando y comercializando las tristemente célebres hipotecas basura. Es verdad que la falta de rigor con que se concedían estas hipotecas se debía, en parte, a instrucciones del Gobierno de Bill Clinton, motivadas sin duda por el deseo de favorecer a las clases humildes; pero la Administración Bush no hizo nada por corregir esta política heredada. Otro fallo, esta vez de la SEC, permitió que la agencia de Madoff siguiera operando varios años después de que hubiera graves denuncias. Cosas parecidas habían ocurrido antes con Bear Stearns, con Lehman Brothers, etc. Fue gran responsabilidad de Greenspan el haber favorecido que un país con la bajísima tasa de ahorro que tiene Estados Unidos disfrutara largamente de bajísimos tipos de interés, algo que se podía permitir porque había países dispuestos a prestarle pese a la baja remuneración que los préstamos obtenían.

El principal prestamista de Estados Unidos era China. Se daba la escandalosa anomalía de que este país pobre (pese a su rápido crecimiento), con una renta por habitante de unos 1.800 euros, financiara masivamente al país más rico del mundo. Esto se debía a que de nuevo había aquí intervención estatal para evitar el normal funcionamiento de los mercados. Los chinos financiaban la orgía consumista y bélica de Estados Unidos para no revaluar su moneda, que hubiera sido la consecuencia lógica de su gigantesco superávit comercial. Para mantener a sus trabajadores ocupados, China tenía que vender a precios muy competitivos; invirtiendo en dólares su superávit, mantenía el yuan bajo y el dólar alto, con lo que su competitividad se sostenía. Así, bloqueando los mecanismos de mercado cuyas consecuencias les resultaban desagradables (reducción del consumo estatal y privado en Estados Unidos, amenaza al empleo industrial en China), los Gobiernos de ambos países estaban cebando una bomba que tarde o temprano tenía que estallar. La osadía de ciertos banqueros y agentes de Bolsa estadounidenses hicieron el resto.

Aunque a regañadientes, Europa se vio arrastrada al peligroso jueguecito: ante los bajos tipos de interés norteamericanos, el Banco Central Europeo no podía subir los suyos, para no elevar la cotización del euro, poniendo en peligro la competitividad de la industria. Cuando Jean-Claude Trichet se resistía a bajar los tipos se le criticaba acerbamente. Y así Europa también se deslizó por el vertiginoso tobogán de los bajos intereses. Con el Euríbor por los suelos todo el mundo podía comprarse una casita, e incluso un castillo en España. Y también aquí los órganos de intervención miraron para otro lado e hicieron gala de indulgencia benévola ante una euforia económica que prometía un gran éxito en las cercanas elecciones, pese a las advertencias en estas páginas (21-02-2004) del hoy gobernador del Banco de España.

Todo esto arroja serias dudas sobre la conveniencia de dar más poder a los políticos en el funcionamiento de los mercados. Y si volvemos la vista atrás e indagamos en las causas de la Gran Depresión de la década de 1930 también encontraremos políticos incompetentes y electoreros compartiendo la responsabilidad con banqueros y agentes desaprensivos.

La historia se repite, y los que menos la conocen son los que más la repiten.


Gabriel Tortella es catedrático emérito en la Universidad de Alcalá.

GEORGIA: SEIS MESES DESPUÉS.

Georgia: seis meses después
Saakashvili envió el pasado agosto su Ejército a Osetia del Sur. Ahora en su país crecen las críticas contra su autoritarismo y sus violaciones de los derechos humanos y el desánimo por la mala situación económica
ELENA GARCÍA GUITIÁN 28/02/2009




El 8 de febrero se cumplieron seis meses de la entrada del Ejército georgiano en Tskhinvali y en Tbilisi, la capital georgiana, sonaron campanas de boda real en la catedral. Un espectáculo que recogió en nuestro país la prensa del corazón, a pesar de que finalmente no contara con la asistencia de los príncipes de Asturias. La mirada al pasado, traducida en el fuerte resurgimiento del poder de la Iglesia y la propuesta de una restauración monárquica, podría ser para algunos un remedio a los males tan evidentes de la política partidista georgiana.

Un generalizado pesimismo invade hoy a los georgianos. La guerra de agosto y la repercusión de la crisis económica mundial han cortado de raíz sus expectativas, esa creencia en que algo iba cambiando para bien después de tantos años, primero de conflictos militares y políticos muy duros y posteriormente de estancamiento total. Ahora se encuentran con una espectacular caída del crecimiento económico, debida a la pérdida de valor de su moneda, el lari; la huida de inversores extranjeros, inversión que constituye hasta el 20% del PIB; el incremento del paro; la destrucción de infraestructuras, y la presencia de numerosos refugiados. Aunque eso no parece desanimar al presidente Saakashvili, que se muestra muy optimista al comparar sus cifras con las de otros países de su entorno. Por eso a la sensación de humillación y tristeza de los ciudadanos hay que unir una creciente desconfianza en la política.

¿Cómo han transcurrido estos últimos meses? La actividad política y diplomática en Tbilisi después del conflicto ha sido frenética. La conferencia de donantes celebrada en Bruselas el otoño pasado año reunió a más de 67 países que ofrecieron millones de euros para la reconstrucción. Los viajes solidarios de los distintos líderes mundiales se multiplicaron y los embajadores georgianos intensificaron sus contactos para conseguir apoyos en todos los países.

A pesar de ello, la candidatura de Georgia para integrar la OTAN fue pospuesta indefinidamente hasta que se dieran las condiciones adecuadas, y muchos países que en un principio habían condenado sin paliativos a Rusia matizaron su discurso, no sólo considerando sus intereses económicos (energéticos) con Rusia, sino después de tener más datos sobre el conflicto, marcando distancias respecto al comportamiento del presidente georgiano.

No ha sido éste el caso de Estados Unidos, que el 9 de enero de este año firmó con Georgia un tratado bilateral de cooperación militar, comercial y energética -en el que se compromete a ayudar a su integración en la OTAN y otras instituciones- parecido al acordado en diciembre con Ucrania. Esa firma, realizada justo antes del cambio en la presidencia estadounidense, ha sido interpretada como un intento de crear un compromiso que condicione la futura política de Obama, de quien, a diferencia de lo que sucedía con Bush, el Gobierno georgiano no sabe qué puede esperar. Respecto al acuerdo, lo que quizás más sobresalto ha creado ha sido la declaración del presidente georgiano en el momento de la firma, recogida por la prensa internacional, en la que se refería al hecho de que, gracias al acuerdo, Georgia se haría más fuerte y sería capaz de seguir el camino para restaurar su integridad territorial.

Por su parte, Rusia se ha mostrado reticente a cumplir los acuerdos de paz. Permitió que los paramilitares acosaran y expulsaran a los osetios de origen georgiano, lo que, unido a los desplazados durante las acciones bélicas, ha dejado más de 25.000 refugiados en Georgia. Ha bloqueado la extensión del mandato de la OSCE dentro de los territorios en conflicto y sigue pidiendo adhesiones para reconocer la independencia de Osetia del Sur y Abjazia, y exigiendo su presencia en los foros internacionales, como las rondas de conversaciones en Ginebra. Además, todavía ocupa posiciones en territorio georgiano no disputado.

Dentro de Georgia, también ha habido muchos cambios. La comisión parlamentaria que se creó el 26 de septiembre para investigar las circunstancias en las que se había iniciado la ofensiva georgiana concluyó que toda la responsabilidad por lo sucedido recaía únicamente en Rusia, que había planeado y provocado la guerra, sin dejar otra salida a los georgianos más que la respuesta armada. Exoneraba así de toda responsabilidad a Saakashvili, aunque no al Consejo de Seguridad Nacional, debido a su incapacidad para prever la reacción rusa, ni al Ejército georgiano, acusado de mal funcionamiento en la campaña y cuyos responsables fueron destituidos. No obstante, algunas de las declaraciones individuales de políticos y funcionarios durante el procedimiento, por lo menos arrojaron dudas sobre la versión oficial.

También se realizaron cambios en el Gobierno, con relevos en las carteras de Educación, Defensa y Exteriores, pero que al final supusieron algo parecido a lo que ha sucedido durante los cuatro reajustes que Saakashvili ha realizado en un año: mera sustitución de unos ministros por otros, salidos en su mayoría de un círculo cercano a un presidente que exige sobre todo lealtad a su persona y que controla todas las decisiones.

El hecho de que uno de los objetivos declarados de Rusia fuera hacer caer al presidente, propició inicialmente el cierre de filas de los georgianos en torno a su líder. A pesar de ello, pronto aparecieron las primeras críticas, no sólo de la oposición sino también de políticos que habían ocupado cargos afines al Gobierno, y estas críticas se han ido sucediendo a lo largo de estos meses. Pero más que centrarse en la decisión de Saakashvili de enviar el Ejército a Osetia del Sur, el argumento que esgrimen es su autoritarismo en el ejercicio del poder. Se critica su estilo de liderazgo considerándolo no democrático, dado su control de los medios y el poder judicial. El Defensor del Pueblo, Sozar Subari, por ejemplo, ha denunciado abusos de derechos humanos justificados por la necesidad de construir un Estado fuerte. La antigua portavoz del Parlamento, Nino Burjanadze, exigió reformas electorales y ha creado un partido de oposición, como también se han convertido en opositores el anterior primer ministro, Zurab Noghaideli, o el antiguo embajador ante la ONU, Irakli Alazania, que últimamente es el que está adquiriendo más protagonismo.

Pero mientras el presidente sigue vendiendo de forma vehemente sus objetivos en todos los foros internacionales, incluso la posibilidad de liberar los territorios de Abjazia y Osetia del Sur "antes de lo que la gente cree", y defiende sus credenciales como defensor de la democracia en el Cáucaso, su país ha experimentado una fuerte caída en los indicadores internacionales de democracia. La falta de institucionalización del sistema lo acerca más al modelo ruso que a otros, dada la concentración de poder en el Ejecutivo y el control que ejerce sobre los medios de comunicación, acentuado por el cierre del canal de TV opositor IMEDI. Su acumulación de poder, justificada por la necesidad de crear un Estado más funcional, ha dado lugar a un sistema paternalista de tendencias autoritarias, en el que no hay un equilibrio de poderes. Y a esto hay que sumar el hecho de que la sociedad civil activa está impulsada desde el exterior y depende de la financiación internacional, sin que realmente funcione como correa de transmisión de demandas o espacio de movilización de la población georgiana, que sólo parece implicarse en acciones de protesta esporádicas. Ello explica que Georgia haya dejado de ser considerada un Estado democrático en algunos índices internacionales que evalúan la calidad de las democracias.

Se acerca la primavera, época propicia para las protestas, y en una crisis económica brutal, los Gobiernos de corte autoritario pueden sentir tentaciones de recuperar el pulso perdido intentando solucionar viejas afrentas. Y no ha acabado el que para muchos analistas fue el primer conflicto de un mundo multipolar, que puso de relieve la impotencia de Estados Unidos y la división de Europa, y marcó la recuperación del potencial de Rusia, olvidado en parte por la violencia de la posterior entrada en Gaza de los israelíes.

Lo que la tozuda realidad nos obliga a tener bien presente es que las soluciones militares no suelen ser efectivas en este tipo de conflictos y cuando los sistemas políticos democráticos se apuntan a ellas, siempre acaban desvalorizando los principios que pretenden defender.


Elena García Guitián es profesora del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid.

viernes, 27 de febrero de 2009

ECLIPSE DE LA DEMOCRACIA.



Eclipse de la democracia
ANTONIO ELORZA 27/02/2009
Diario El País.


Tanto en el caso de la Roma clásica como en las ciudades-república de la Italia medieval, el factor que provocó la degeneración de las instituciones republicanas fue la conversión de magistraturas sometidas a límites temporales muy estrictos en magistraturas ejercidas indefinidamente, incluso de modo vitalicio. El armazón institucional permanecía; su contenido pasaba a ser un poder personal. No es casual que fuera la extensión de la "dictadura", en principio semestral, por Sila y por César, lo que diera lugar tanto al cambio semántico como a la naturaleza de los nuevos regímenes centrados en el ejercicio individual del poder. El tránsito de las repúblicas urbanas a las señorías en el siglo XIII, con la entrada en escena del signore permanente, en otro marco histórico, reproduce la deriva autoritaria.


Porque ese señor permanente, aun cuando subsistan las instituciones democráticas, dispondrá de los medios para someter el funcionamiento de las mismas a su voluntad, desfigurándolas. Es lo que convierte en extremadamente peligroso el resultado del referéndum ganado por Hugo Chávez. Sus turiferarios recuerdan que las futuras elecciones siguen ahí y que él se ha impuesto en un proceso democrático. Pero eso significa olvidar que el episodio se sitúa en el marco de un proyecto de poder personal archiproclamado por el propio líder venezolano, una revolución "socialista" ya confirmada a su juicio hasta el año 2019, y que parte de la formulación torticera creada para eliminar el precedente resultado desfavorable del referéndum de 2007. Es decir, si un resultado no le conviene a Chávez, se repetirá la consulta hasta que gane y se estreche cada vez más el cerco a la libertad. Curioso respeto a la democracia.

El caos de su política económica no le preocupa. Le basta con declarar la bondad del proyecto populista radical, personificado en él y ennoblecido con la etiqueta de socialismo, y con denostar y aplastar progresivamente a los opositores. El gorila ilustrado que nos describe Enrique Krauze en El poder y el delirio exhibe aquí esa primera condición. Sabe que mientras se sostenga la política asistencial en vigor, y domine en los medios, podrá seguir adelante hasta la eliminación del pluralismo. Conviene recordar que la construcción del totalitarismo fascista no fue en su primer modelo, el italiano, el resultado de un vuelco súbito sino el resultado de un largo proceso de eliminación de libertades e instituciones representativas que, según Emilio Gentile, llega a los años 30. Chávez sigue esa vía hacia su encuentro con el papel soñado de nuevo Fidel Castro que ahora guía a todo un continente.

La cuestión es entonces qué hacer desde planteamientos democráticos cuando la democracia es arruinada de modo irreversible. Pensaba en ello cuando esta misma semana presenté la primera edición española por B. Pendás del clásico de la oposición al poder despótico, el Vyndiciae contra tyrannos: el ejercicio del derecho de resistencia recupera su necesidad.

Hace unos años, el último residuo dictatorial era el castrismo. Ahora su precaria supervivencia resulta garantizada por la tutela chavista, y se perfilan otras sombras, además justificadas por el carácter oligárquico de los regímenes democráticos que parecieron asentarse en el último cuarto del siglo XX. Si hoy Evo Morales, con su nueva Constitución, parte en dos la nación boliviana haciéndola recaer sobre la mayoría indígena y marginando a los criollos, vistos como herederos de la opresión colonial, hasta su llegada al Gobierno y durante dos siglos la jerarquía de poder fue la inversa. En otras circunstancias, la exigencia de cambio resultaba asimismo bien explicable en Ecuador. Pero eso no exime del riesgo de autoritarismo que también despunta en Nicaragua, con Daniel Ortega en busca de su perpetuación como presidente, conjugando el fraude electoral (municipales de 2008), las políticas asistenciales y la persecución del aborto.

Frente a las conmociones externas, Javier Pradera habló alguna vez de "la Europa-balneario". Desde el ángulo de la democracia, eso parecía gracias a las transformaciones políticas del último cuarto del novecientos: caída de las dictaduras en la Europa del sur, desplome del totalitarismo comunista. Las expectativas favorables empezaron a nublarse con el nuevo autoritarismo de Putin, otro que busca perpetuarse. Ahora el riesgo de un eclipse de la democracia reaparece en Italia. La resistible ascensión de Silvio Berlusconi ha culminado en una situación radicalmente nueva: la perversión del sistema democrático por su subordinación a una trama de poder que destruye el espíritu de las instituciones, consagra la corrupción hecha Gobierno y sume en la impotencia a la oposición. Todo ello logrado merced a la hegemonía del poder de los medios controlados por un líder, atento sólo al dominio del mercado político y carente de escrúpulos. En el trágico episodio de la muerte de Eluana, no le importó al ateo Berlusconi aliarse con el clericalismo vaticano. Sólo el fallecimiento de la joven evitó que de paso lograra la autorización para gobernar a voluntad con decretos-leyes saltándose el Parlamento con la excusa de la urgencia. Dejó claro que en Italia, por encima de su pésima gestión económica, el poder es todo suyo. Las elecciones en Cerdeña le han dado la razón y consagrado el hundimiento de la izquierda. Las formas democráticas perviven.


Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

PETICIÓN DE PERDÓN DE MONSEÑOR WILLIAMSON.

ZS09022601 - 26-02-2009
Permalink: http://www.zenit.org/article-30331?l=spanish

Petición de perdón de monseñor Williamson a víctimas del Holocausto y la Iglesia


Declaración emitida este jueves




LONDRES, jueves 26 febrero 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la declaración emitida este jueves por el obispo Richard Williamson, de la Fraternidad de San Pío X, con la que pide perdón a la Iglesia y a las víctimas y sus familiares del Holocausto, por el daño causado por sus declaraciones.

* * *



El Santo Padre y mi superior, el obispo Bernard Fellay, han pedido que reconsidere las declaraciones que hice en un canal de televisión de Suecia hace cuatro meses, pues sus consecuencias han sido muy fuertes.

Observando estas consecuencias, puedo decir verdaderamente que lamento el haber hecho estas declaraciones, y que si hubiera sabido con antelación todo el daño y las heridas que han provocado, especialmente a la Iglesia, pero también a los supervivientes y seres queridos de las víctimas de injusticia bajo el Tercer Reich, no las hubiera hecho.

En la televisión sueca sólo di una opinión ("Creo que...", "Creo que...") de una persona que no es historiador, una opinión formada hace veinte años en virtud de los datos que entonces estaban disponibles, y que desde entonces había expresado raramente en público. De todos modos, los eventos de las últimas semanas y el consejo de miembros de la Fraternidad de San Pío X me han persuadido de mi responsabilidad por tanta angustia causada. A todas las almas que quedaron honestamente escandalizadas por lo que dije, ante Dios, les pido perdón.

Como dijo el Santo Padre, todo acto de injusta violencia contra un hombre hiere a todo el género humano.

+Richard Williamson,

Londres, 26 de febrero de 2009

Traducción del inglés realizada por Jesús Colina

ENTREVISTA A FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR


"Es a partir del siglo XIX cuando podemos hablar de nación española"

Diario Ya
Entrevista al historiador Fernando García de Cortázar
26/02/09


Rafael Nieto

Después de su dura crítica a los nacionalismos, nuestra entrevista con el historiador Fernando García de Cortázar discurre por otros importantes vericuetos: el origen de la nación española, el valor del levantamiento popular de 1808 y la preocupante desconsideración con que los sistemas educativos autonómicos tratan la Historia de España.

Hablemos de la Guerra de la Independencia, un acontecimiento que ha dado lugar a una polémica historiográfica sobre dónde debemos situar, cronológicamente hablando, el nacimiento de la nación española. Hay historiadores que tienen claro que España nace como nación en la época de los Reyes Católicos, incluso algunos que llevan ese comienzo hasta Recaredo, ¿cuál es su posición al respecto?

Ah, no, yo soy rotundo en eso, yo creo que es a partir del siglo XIX cuando podemos hablar de nación española. No quita, y esto que quede bien claro, para decir y afirmar que a partir de los Reyes Católicos existe, como pionero en Europa, un estado moderno que se va a ir cohesionando poco a poco, pero el sentido nacional que implica emoción, sentimiento, etc., yo creo que es ciertamente un fenómeno de finales del XVIII y concretamente en España, del XIX. Es decir, es en la Revolución Francesa cuando se grita: “¡Vive la nation!”, ¡viva la nación!, entonces este concepto nacional, que es un concepto revolucionario frente a una sociedad absolutista, es la nación la que me da derechos no mi condición de clero, o de aristocracia, o de tercer estado, eso es radicalmente moderno y eso no se puede poner, yo entiendo, en el siglo XVIII. Lo que sí quiero decir es que esta nación nuestra, que en buena medida afirma sus raíces en la Historia, no puede olvidar que efectivamente somos hijos de Roma, somos hijos de los godos, somos menos hijos de los árabes (en eso habría que insistir…, nos han dejado muchísimas menos cosas que las que nos dejó Roma) y que eso también pertenece a la historia de la nación española. Por tanto, podemos hablar de España, de un Estado que se va a cohesionar a partir de los Reyes Católicos con grandes manifestaciones de esa cohesión y de esa centralización a partir del siglo XVIII con los Borbones, la nueva dinastía que se instaura en España después de los Habsburgo, pero pienso que la idea de nación sólo se puede hablar después de Napoleón, y esto para mí no tiene ninguna duda desde el punto de vista de la ciencia política. Otra cosa es que la idea de nación, que a veces se utiliza en otro sentido, tenía más que ver con el “terruño”, con la patria chica. Otra cosa es que ya existen manifestaciones de lo que va a ser la nación, eso es clarísimo, no se inventa en Cádiz, lógicamente; el hecho de que haya una guerra de la independencia está demostrando ya el carácter proto-nacional de España, cosa que no ocurre ni en Alemania ni en ningún otro sitio. Napoleón se dio cuenta de que esto era distinto…, aquí ya había un empaste, una cohesión, que sería una cohesión nacional. Desde la época de los ilustrados se hace ese trasvase, y se habla de un patriotismo de la nación, de lo que sería el Estado, no de un patriotismo de la patria pequeña, del terruño. Para mí eso no admite duda.

En cuanto al levantamiento popular que se produjo el 2 de mayo de 1808, también es un asunto controvertido, ya que algunos autores hablan de un movimiento generalizado, mientras que otros son más específicos al hablar de clases sociales y personajes representativos de un tipo muy concreto de ciudadanos, ¿qué piensa al respecto?

Yo creo que tiene bastante de espontáneo y de popular. Claro, nunca se puede dar químicamente puro, tenía que haber una cierta dirección del movimiento, pero yo entiendo que es un movimiento de clases populares y de clases medias, de clases medias militares, no son altos mandos sino capitanes los que se levantan, y en eso habría que insistir, porque las instituciones estaban amparando a los franceses, y amordazadas por ellos. Yo entiendo que sí, y aunque sea como metáfora sirve. Y de hecho, el carácter proto-nacional de la guerra se ve claramente en el hecho de la guerrilla, que es un fenómeno importantísimo, numerosísimo, y tenemos multitud de datos, incluso de los observadores franceses que decían que cada vez había más guerrilleros. Esa guerrilla no se podía haber mantenido sin el apoyo popular. Curiosamente, un lugar donde tomó una fuerza especial la guerrilla fue en el País Vasco, y es en el País Vasco donde menos se está celebrando el bicentenario de la Guerra de la Independencia, así como en Cataluña. Una de las gestas de la Guerra de la Independencia es la Batalla de Vitoria, a la que puso música Beethoven, y en cambio el Gobierno vasco no tiene ningún interés en celebrar esto hecho que, en buena medida, refuta toda su teoría nacionalista. Realmente, estaba ya refutada por el propio Sabino Arana que, en un momento, cuando se pone a escribir dice: “Cuando me pongo a escribir de mi pueblo, me echo a temblar”, porque nada de lo que hicieron viene a apoyar su proyecto independentista. Él era consciente de que todo lo que habían hecho los vizcaínos no colaboraba con su idea de separación, de enfrentamiento a Castilla, todo lo contrario. Si Vd. ve las cartas de Elcano, él firmaba como “un castellano de Guipúzcoa”.


¿Qué importancia tiene el conocimiento de la Historia, de España y Universal, en este momento de la sociedad mundial en que parece que el conocimiento ha perdido todo valor por culpa del relativismo?


Me parece un ejercicio de sano relativismo, y subrayo lo de “sano”, porque hay un relativismo malsano, enfermo y morboso, de poner lo absoluto en lo que es absoluto y lo relativo en lo que es relativo. El interés por la Historia es global, pero donde más se manipula la Historia es, sin duda, aquí en España. Está muy presente la Historia porque el presenta la manipula, es una Historia manipulada. No deja de sorprender que en algunos estatutos ya consagrados se aluda a situaciones de la Edad Media, cuando la Constitución no tiene que ver nada con la Edad Media, también tienen que ver con la nación, que es la que genera los derechos. Si realmente se ha hecho famosa en España la expresión de los “derechos históricos”, que a mí me sobrecoge, es inexplicable porque la Historia no da derechos, lo que da derechos son las constituciones que los españoles concretos, de una época determinada, nos tratamos de dar. Si la Historia diera derechos, serían los derechos de los muertos sobre los vivos. ¿Qué derechos tienen los muertos, el pasado, para influir en mi presente? Estas ideas se nos cuelan sin aduana, y después cuesta desmontarlas y la gente las utiliza como una especie de latiguillos. Lo que da los derechos somos nosotros a través de los mecanismos constitucionales, pero eso hace que nosotros busquemos derechos para una situación concreta en la Historia, y en situaciones que no tienen que ver nada con la Historia. Pretender que el País Vasco tiene unos derechos, o Cataluña, y se hace una extrapolación en el caso catalán de derechos que tenían algunas minorías en un momento determinado de la Historia para trasvasarlas a un colectivo amplio y numeroso, me parece una barbaridad. En el resto de Europa no se da esa diferencia. Por otro lado, hay una frase que escribió Ortega: “Los nacionalistas y los tradicionalistas (no hay que olvidar que los nacionalistas son una tradición de esta gran familia tradicionalista) no ama verdaderamente el pasado, porque lo que quieren es que el pasado sea presente, hay que amar el pasado pero dejándolo en el pasado”. Ahora está ocurriendo mucho eso, tratan de hacer revivir el pasado, convenientemente maquillado y manipulado, y siempre para obtener ventajas para la separación y la diferencia. El problema no es sólo la corrupción de la Historia, es también la corrupción del lenguaje, el reblandecimiento del cerebro, y como digo, esta gran manipulación del léxico al que asistimos en cuarenta mil manifestaciones. El diálogo se convierte en negociación, la idea de los derechos individuales está aplastada frente a los colectivos, no digamos del idioma…, no puede ser mi idioma si yo no lo hablo. Nunca podemos decir que el vascuence es el idioma de los actuales ciudadanos de la Comunidad Autónoma Vasca cuando no lo hablan. Qué idioma tan llamativo que no es tu propio idioma. Por tanto, son mecanismos que están muy presentes en la sociedad, porque la capacidad de contaminación de los nacionalismos ha sido muy fuerte, y además protegidos por una izquierda, y por unos intelectuales, que no han sabido poner las cosas en su sitio, y no se han dado cuenta de la capacidad destructora que tienen de la idea de libertad. Yo creo que los nacionalismos no hubieran tenido un gran recorrido en España si no los hubiera apoyado una izquierda totalmente desorientada que ha perdido muchas señas de identidad desde 1989, tras la caída del muro de Berlín, y que trata de no perder comba adoptando nombres y emblemas y liturgias nacionalistas.

Quisiera preguntarle también por el hecho, inexplicable, de que treinta y tantos años después de la muerte de Franco, el anterior Jefe de Estado siga estando en la actualidad diaria, es decir, ¿qué explicación tiene que ese hecho no está ya superado por la sociedad española?

Primero, creo que lo que existe es una falta radical de cultura política y de actitudes políticas, y el franquismo lo están alargando sus principales detractores. Y los grandes beneficiados de esto siempre son los nacionalistas, sobre todo los beneficiados de los dos grandes partidos que deberían tener una gran idea nacional y cuidar muchísimo más sus expresiones. ¿Por qué yo no puedo decir “soy español” sin que se me asigne a mi condición de español una de las corrientes antidemocráticas, tradicionalistas, y no a una idea liberal de España, como hay multitud de ideas que han podido ser así? Ese es el triunfo del nacionalismo, y cuando lo hacen Izquierda Unida y el PSOE deberían saber eso. Los nacionalistas han conseguido que en el imaginario de muchos españoles, o de algunos españoles, y que les sale espontáneamente, la idea de España sea no la idea que pueden tener, la gran ilustración, o el gran pensamiento de Francisco de Vitoria, o de Suárez, o de los grandes creadores del Derecho Internacional, o del reformismo liberal, etc., sino que es la Inquisición, la Dictadura de Primo de Rivera y Franco. Me parece una barbaridad, y en el fondo, digamos la cosa claramente: es falta de cultura, no haber leído a los clásicos españoles, no haber leído la Historia, y teniéndolo mucho más cerca, la gran Generación del ´98 que se duele de España, lo hace no inflando el pecho ni con el brazo en alto, sino con ese dolor que ojala tuvieran respecto de sus regiones los nacionalistas. Pero como no existe ninguna autocrítica ni ese voluntarismo, sino que todo es construir cada día su nación, nos llamarán franquistas, nos llamarán lo que sea, porque todo contribuye a esa idea de que como España es el gran enemigo de los nacionalistas, la forma de ejemplarizar a ese gran enemigo es con esa referencia histórica completamente absurda que es llamar franquista a los que creemos en ella.

No quisiera terminar esta entrevista con usted sin preguntarle por su último libro.

Se titula “Breve historia de la cultura en España”, porque yo siempre he tenido esa vocación literaria y cultural, he tenido esa preocupación presente en todos mis libros por lo literario, por lo cultural, y en este libro he tratado de plasmar lo que hay que saber de la cultura en España. Yo mismo la he ido convirtiendo, por mi interés literario, y mi deseo de montar un discurso bello, bonito, más allá de nombres, intenté hacer pasar esta cultura por 22 ciudades españolas. Por tanto es una mezcla de breviario cultural, con los nombres que son importantes en la cultura literaria, plástica, pictórica, arquitectónica, del pensamiento filosófico y religioso, y al mismo tiempo una guía de viajes para seguir amando las ciudades españolas, que también son la gran palanca de la Historia. A mí me llamó la atención una vez que dando una conferencia a catedráticos de instituto, yo cité a Gracián, y uno de los catedráticos me dijo al terminar que Gracián ya no estaba en el bachillerato, es decir, los alumnos no saben quién es Gracián. Me dolió tanto que pensé que con mi libro, que tiene una vocación de popularidad y de gran divulgación, van a saber quién es Gracián. Y sorprende que Gracián, en el año 2006 o 2007, no es conocido en España, y ha sido best seller dos años antes en Estados Unidos.



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lunes, 23 de febrero de 2009

LOS PLANES DE OBAMA.



Los planes de Obama
Por Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada en la UAB (EL PERIÓDICO, 22/02/09):


El Congreso americano ha dado luz verde al paquete económico propuesto por el presidente Obama. Y, aunque es de suma importancia, las medidas adoptadas por la nueva Administración de EEUU van mucho más allá del impulso de la actividad a corto plazo: intentan abordar los distintos problemas a los que se enfrenta el país. En primer lugar, porque el país afronta una crisis financiera insólita por su profundidad (la capitalización de la banca ha caído de los 1,4 billones a 400.000 millones de dólares), lo que ha llevado a la insolvencia, o cerca de ella, a grandes entidades. El programa que diseñó la Administración de Bush, que inyectó cerca de 350.000 millones, tuvo resultados mediocres.

Sigue, en segundo término, la pavorosa crisis inmobiliaria. El desplome del mercado continúa, a pesar de la dureza del ajuste que ya se ha hecho. Los precios de la vivienda han caído un 25% desde su cota máxima, y el inicio de nuevas viviendas y su venta se sitúa en mínimos históricos. Ya son 11 millones los propietarios con una hipoteca que supera el valor de su casa.

A todo ello se añade la recesión, con sus consecuencias sobre el mercado laboral (más de 3,6 millones de puestos de trabajo destruidos), la caída importante en la actividad y las negras expectativas que podrían conducir a una severa depresión.

ESTOS TRES choques se refuerzan mutuamente. De hecho, el origen de la crisis se encuentra en el mercado inmobiliario, con sus negativas repercusiones sobre los balances bancarios. Y su impacto se ha canalizado hacia la economía por el colapso del crédito, que, a su vez, repercute sobre el mercado inmobiliario, impulsando su descenso. Este círculo vicioso es el que intentan quebrar las distintas medidas de Obama. Los casi 800.000 millones de dólares que forman el paquete de impulso fiscal de la nueva Administración americana suponen el 2,5% de su PIB en el periodo 2009–2010, con un tercio del total en recortes fiscales, otro tercio en ayudas a los Estados (para educación y sanidad), ade- más de una mayor inversión para infraestructuras, energía y gastos médicos y educativos. Se estima que el impacto de estas propuestas puede hacer que el PIB de EEUU, hasta finales del 2010, crezca hasta cerca del 3,5%, que se reduzca la tasa de paro unos 2 puntos y que se creen entre 3,5 y 4 millones de empleos.

A este impulso hay que sumar el enorme paquete previsto para estabilizar el sistema financiero y el que se dirige al mercado inmobiliario. De hecho, el plan del Tesoro americano para recuperar el colapso del crédito tiene un contenido más relevante que el destinado a estimular la economía. Se debe tanto a la pretensión de crear las condiciones para permitir fluir otra vez el crédito, como por los recursos que se espera movilizar. La inyección de capital a las instituciones financieras con problemas, los recursos para incentivar el crédito (con un coste entre los 200.000 y el billón de dólares) y los dirigidos a neutralizar los activos tóxicos de la banca (estimados en un billón de dólares) suman una cifra que se acerca a los 2,5 billones.
Finalmente, para sostener el mercado inmobiliario, la Administración de Obama intenta frenar la fuerte tasa de desahucios. Así, para facilitar la refinanciación de hipotecas, se inyectan 200.000 millones en el capital de las grandes hipotecarias Fanny Mae y Freddi Mac, y se añaden otros 75.000 millones para reducir la carga por intereses, hasta el 31% de la renta familiar. El objetivo es evitar que cuatro millones de hogares pierdan su vivienda.

En síntesis, el plan Obama propone una inversión próxima a los 800.000 millones de dólares para activar la economía, otros 300.000 para frenar el deterioro inmobiliario y unos 2,5 billones para estabilizar el sistema financiero. Ese es el verdadero alcance económico de los planes de la Administración que asumió el gobierno de EEUU el pasado 20 de enero. Unas cifras gigantescas, que equivalen al 24% de su PIB.

¿Conseguirá ese amplio conjunto de medidas evitar males mayores? Cabe esperar que, en los próximos trimestres, se note una mejora en la actividad y el empleo. No obstante, los resultados de las políticas inmobiliarias son más complejos de predecir, ya que implican también a quienes tienen un préstamo. Y tampoco hay consenso sobre la idoneidad del plan para el sistema financiero.

SEA CUAL sea el éxito final de estas iniciativas, lo que es seguro es que el aumento de la deuda pública que suponen va a gravitar sobre el crecimiento de los EEUU de la próxima década. Así, de un déficit de 455.000 millones de dólares en el 2008, se estima que en el 2009 ya podrían alcanzarse al menos los 1,6 billones (cerca del 11% del PIB) y otro billón en el 2010. De hecho, el Congreso americano ha elevado el límite de deuda pública hasta los 12 billones de dólares, mientras que se espera que esta alcance un 85% del PIB este año.

Tendremos que estar atentos al impacto que causarán todos estos datos sobre la cotización del dólar y los tipos de interés. Las alzas recientes de ambos indicadores avisan de los temores de los mercados financieros a este creciente déficit. Y los menores excedentes de ahorro de China, Rusia y los países de la OPEP limitan el alcance del endeudamiento exterior de Estados Unidos. Por ello no es extraño que, tras tanto activismo de sus primeros días, la última medida de Obama haya sido convocar una cumbre bipartidista para frenar el incremento de la deuda pública norteamericana. Desear que haya suerte es por su bien, pero también por el nuestro.